Camisetas de fútbol con fecha de vencimiento

La obsolescencia programada es un concepto que hace referencia a que los productos que tenemos a nuestra disposición en la sociedad de consumo, tienen una fecha de vencimiento planificada desde su diseño y concepción inicial, haciendo que la vida útil de ese producto se acorte, obligando al consumidor a volver a adquirirlo para poder seguir satisfaciendo la necesidad que cubre.

Con el paso del tiempo, las marcas de indumentaria deportiva comenzaron a apelar a este concepto para vender todos los años sus nuevos modelos. Si bien las camisetas no están programadas para caducar, estas empresas advirtieron que asociar su nombre a la pasión de los hinchas era una inversión fantástica, y comenzaron a producir cada vez más modelos en connivencia con los clubes de fútbol con los que tienen contrato.

Para ello, la publicidad juega un papel vital para que esas marcas deportivas renueven periódicamente toda la indumentaria oficial. Las presentaciones de las nuevas camisetas son cada vez más trabajadas y planificadas, con eventos de presentación convertidos en espectáculos audiovisuales.

Los sponsors de los clubes también aprovechan para generar contenido multimedia que complemente el realizado por el propio club. Spots creados para el lanzamiento de la camiseta o acciones de marketing en vía pública, buscan generar expectativa y maximizar los alcances de la presentación.

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La maquinaria del marketing genera que los hinchas quieran siempre tener la última camiseta. De este modo, las firmas deportivas influyen en el deseo de los consumidores y garantizan los flujos de ingreso para sustentar los altísimos costos que estas mismas marcas pagan a los clubes de fútbol por concepto de sponsoreo, un factor clave para la economía de los propios clubes.

El coleccionismo, motor de un gran negocio

Actualmente, en el contexto de un mundo globalizado e influenciados por los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, los individuos moldean sus “necesidades” alrededor del consumo desmedido. Por lo tanto, y enfocados en el tema que nos ocupa, el coleccionismo de camisetas se vio absolutamente impulsado por estos fenómenos.

El coleccionista es un individuo apasionado por conseguir todas y cada una de las camisetas que el club del cual es hincha (u otros de cualquier parte del mundo) saca año tras año. Su motivación pasa por buscar, intercambiar, y ahorrar las cantidades de dinero cada vez más elevadas para conseguir el objeto de culto tan deseado para agrandar sus colecciones.

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Para ello, hoy en día se valen de las nuevas tecnologías (Facebook, Whatsapp, etc.) para reunirse y mantenerse en contacto, intercambiar información, y vender, comprar o cambiar sus particulares tesoros. El negocio es de tal magnitud que muchas veces los coleccionistas necesitan una guía o catálogo para mantenerse actualizados respecto a la constante producción de nuevas camisetas y ropa deportiva. Así han surgido muchos sitios especializados en este tipo de coleccionismo, donde además se brindan novedades sobre lanzamientos y estrenos, como es el caso del blog “Todo Sobre Camisetas”.

Por otro lado los fanáticos, atraídos por los diferentes diseños (y por el marketing que estimula a comprarlos), mantienen el negocio funcionando a través de camisetas de todo tipo. Al comienzo de cada temporada, las marcas generan líneas completas de indumentaria para cada club que les permiten expandir aún más sus negocios. Así se incorporaron a los lanzamientos de la equipación titular, la alternativa, camisetas de arquero, la third y ediciones especiales. Es cada vez más común que para estos últimos modelos se presenten diseños exóticos, muchas veces alejados de los colores tradicionales de los clubes, que son denostados por los puristas pero amados por los coleccionistas en partes iguales (un buen ejemplo es la camiseta rosada que Nike produjo para Boca y batió récord de ventas).

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Paradójicamente, pese a los constantes aumentos de precios y el incesante bombardeo publicitario ante el lanzamiento de cada nuevo modelo, las camisetas que más cotizan por ser las verdaderas joyas del mercado son las retro. Como se trata de prendas que provienen de una época en que aún no existía el concepto de marketing deportivo, fueron poco comercializadas y, por lo tanto, hoy son más escasas y difíciles de conseguir. Las marcas, rápidas de reflejos, comenzaron a editar modelos réplica “conmemorativos” que, si bien no poseen el mismo valor simbólico (ni económico), han tenido gran aceptación entre los hinchas.

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El fútbol es pasión y, por lo tanto, el amor por los colores, por el coleccionismo, y –por sobre todas las cosas- por la camiseta se mantiene inalterable. Y valiéndose de ellos, el marketing (y todos los negocios que favorece) mantiene girando la rueda del consumismo, principal pata del capitalismo actual.

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