Modelo de negocios: Una búsqueda sin fin

 

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La irrupción masiva de internet a mediados de la década del ’90, y fundamentalmente con el cambio de siglo, modificó para siempre el paradigma de la sociedad moderna. Todos los estamentos se vieron afectados y debieron adaptarse a esta nueva realidad digital. Uno de los ámbitos que más sufrió con las nuevas tecnologías es el de la información, en particular, los tradicionales medios de la prensa gráfica. El sistemático pasaje del papel a la virtualidad, es un duro golpe que éstos aún no han podido asimilar, y buscan por ensayo y error, la forma de hallar un modelo de negocio que les permita compensar la significativa merma de ingresos que trae aparejado este cambio en la conducta de los lectores.

Existen diversas razones que conducen a esta situación, que podríamos resumir en la supremacía de los medios electrónicos sobre los impresos, en especial del público joven por una cuestión generacional, y la creciente “necesidad” de los lectores a la inmediatez en el consumo de las noticias, lo que los vuelca hacia los medios online. Por lo tanto, en la red hay cada vez más ventanas donde informarse, como los buscadores de noticias, los portales informativos, o los nacidos de la web 2.0, como los blogs y las redes sociales.

El acceso gratuito a las noticias online y el aumento de la competencia en el sector han propulsado el debate sobre el futuro de los diarios en la era digital.

Paradójicamente, la gratuidad en el acceso a la información online aumenta de forma notable el consumo de noticias, pero los medios de prensa no han conseguido monetizar ese incremento de la demanda en ingresos que hagan rentable su actividad. Es más, incursionaron en los desarrollos online más como una imposición del mercado y de sus competidores que como una búsqueda de nuevas oportunidades de negocios.

Antes de continuar el análisis, es importante establecer que las fuentes históricas de ingresos con que cuenta cada diario son la venta del producto, es decir el precio de tapa, y la publicidad. En el caso puntual del diario Clarín, que veremos a continuación por ser el periódico de mayor tirada en nuestro país, debemos sumarle una particularidad como lo es la comercialización de avisos clasificados.

Desde hace casi dos décadas, la publicidad está migrando lenta pero sostenidamente hacia el entorno digital, aunque todo indica que esa publicidad resultará insuficiente para garantizar los ingresos necesarios a la industria periodística. El problema central en este caso, radica en que los montos por un espacio publicitario digital son sensiblemente inferiores a los de una publicidad gráfica. En el caso Clarín, se idearon diversas alternativas para comercializar los espacios disponibles en las webs del Grupo, como banners estáticos y animados (Rich Media), el producto i-Avisos (una especie de patrocinio similar al Google Ad-Words) o videos, que terminaron generando una cantidad de nuevos espacios disponibles que hacen prácticamente imposible la navegación por estos sitios dada la cantidad de publicidad molesta e invasiva que contienen.

Muy diferente, y si se quiere mucho más grave, es la situación en cuanto a los avisos clasificados, en especial, los referidos a los rubros más significativos: automóviles, inmuebles y empleos. El alto costo de la línea entró en competencia directa con los portales de ventas, servicios y empleos por internet que ofrecen sus productos en forma gratuita o muy económica. Es paradigmático el caso de DeAutos, un sitio web que permitía publicar y buscar vehículos en venta, con una detallada descripción y una interesante cantidad de fotos a muy bajo precio, lo que rápidamente lo instaló como el modo ideal para la comercialización de automóviles. La imposibilidad de competir desde la gráfica con un producto así y la pérdida de un nicho de mercado que siempre fue un puntal para la venta del diario, fue el motivo por el cual el multimedios Clarín se valiera de su poderío económico para comprar el portal DeAutos y ajustar los precios, si bien no a los niveles del papel, al menos para acercarlos a sus pretensiones. Cabe mencionar que esta misma metodología fue empleada en otros rubros, como por ejemplo inmuebles, a través de la adquisición de los portales ArgenProp y BuscaInmueble, por idénticas razones.

De todas formas, como mencionábamos anteriormente, estos ingresos ni siquiera se acercan a los números históricos de la gráfica. La búsqueda de nuevos modelos de negocio se ha convertido en una necesidad imperiosa de las empresas periodísticas con el fin de garantizar la supervivencia de los diarios en el inevitable pasaje de la prensa en papel a la digital.

Internet ha consolidado una cultura de la gratuidad. Los lectores pueden acceder libremente a grandes cantidades de información y, en la mayoría de los casos, consumir online en forma gratuita los mismos contenidos que ofrece la edición paga del diario impreso. Especialmente en nuestro país, el arraigo de la gratuidad es tal que los usuarios buscarían otro medio de acceso libre si su sitio web favorito decidiera cobrar por las noticias. De este modo, la publicidad se convierte en el único ingreso genuino, como en el caso de la televisión abierta y la radio.

Pero volvemos a enfrentarnos al problema del insuficiente volumen de la publicidad en internet. En la actual coyuntura, los portales de noticias web sin el lastre de ningún medio gráfico son el modelo que está imperando, pero quedan en el aire una gran cantidad de inquietudes, ya que esas pequeñas estructuras pueden condicionar los contenidos informativos con un marcado descenso en la calidad del producto periodístico.

Numerosos editores de prensa han planteado la posibilidad de cobrar por el acceso a sus noticias online (paywall), pero experiencias fallidas al respecto demuestran que su éxito sólo sería posible si la información ofrecida tuviese un alto valor agregado y las empresas periodísticas acordaran una migración conjunta hacia métodos de pago.

Mientras tanto, han surgido algunas ideas sobre modelos de negocio mixtos, como el denominado metered model (permite el acceso gratuito a un número limitado de artículos, y, una vez superada esa cifra, los lectores deben pagar), o freemium (combina el consumo abierto a las noticias de último momento con el cobro por el acceso a informaciones dotadas de alto valor agregado). Al parecer, estas fórmulas que combinan cobro y gratuidad, se alzan como una interesante solución.

De todos modos, la ausencia de un modelo de negocio sólido y probado abre el interrogante sobre la consolidación de nuevos proyectos periodísticos en internet, lo que complica nada más ni nada menos, que el futuro mismo de la prensa.

Publicado originalmente en el blog tecnologiayperiodismouba.wordpress.com

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